Fecha:
11/25/2006 -1282 Revista semana
Con
frecuencia quienes se someten a una liposucción
observan que aunque la grasa incómoda desapareció,
su piel ahora parece como un globo desinflado, arrugado
y flácido. Una nueva técnica, recién
aprobada por la FDA en Estados Unidos, elimina éste
y otros problemas relacionados con dicha cirugía.
Se trata de la láser lipólisis, que
se ha convertido en una opción de médicos
y pacientes en el mundo. Para estos últimos
es lo más cercano al sueño de hacer
desaparecer de la noche a la mañana los conejos
y otros gordos rebeldes que no bajan con dieta ni
ejercicio.
El procedimiento consiste en introducir una cánula
de un milímetro de diámetro que tiene
en su punta una fibra óptica, lo cual le permite
al cirujano navegar sin problemas por debajo de la
piel. Este diminuto tubo dispara un rayo láser
que va disolviendo la célula de grasa en las
áreas previamente señaladas. A diferencia
de la liposucción tradicional, que emplea una
cánula de tres milímetros para succionar
la grasa a través de un tubo de metal, la laserlipólisis
utiliza el rayo para convertir esas células
de grasa en un líquido espeso que en ese estado
es más fácil de extraer.
La mayor parte se drena en forma natural por las mismas
incisiones o se absorbe y en cuestión de 24
horas es eliminada a través del riñón.
"Lo maravilloso es que al tiempo que derrite
la grasa va templando la piel de modo que no queda
floja. Con el otro procedimiento esto no sucede y
los pacientes requieren de otra cirugía para
recoger la piel. Esta lo hace todo de una vez",
dijo a SEMANA el dermatólogo Bruce Katz, profesor
del Hospital Mount Sinai de Nueva York, uno de los
médicos cirujanos que están más
familiarizados con la técnica en Estados Unidos.
El calor del láser promueve la coagulación
durante el procedimiento, al tiempo que estimula la
producción de colágeno, que forma las
fibras que soportan la piel.
Con la liposucción convencional la eliminación
de la piel sobrante se hace durante la misma intervención
y, en otras, seis meses después. Obviamente,
esto depende del estado de la piel y de la cantidad
de grasa extraída. Con la técnica láser
las personas tienen la oportunidad de someterse a
una lipo sin necesidad de volver al quirófano.
"Muy rara vez hay que hacer retoques", aclara
Katz.
Colleen Donovan fue una de las mujeres de Nueva York
que aceptó ingresar a una cirugía experimental
con este experto. A pesar de que hace ejercicio en
forma permanente, Colleen no estaba contenta con su
figura. Unos gorditos en el área del ombligo
y arriba de la cadera la alejaban de la silueta esbelta
con la que ella siempre había soñado.
Pero hace un par de meses, el doctor Katz esculpió
el cuerpo de esta mujer de 38 años extrayendo
grasa de muslos, caderas y espalda en un procedimiento
que duró tres horas. A las dos semanas Donovan
estaba de vuelta en el trabajo, y a las cuatro, tomando
sus clases de aeróbicos en el gimnasio. El
médico asegura que los resultados son permanentes,
pues las células grasas que se les remueven
a los adultos no vuelven a crecer.
Katz, quien tiene su consulta copada hasta mediados
de febrero con hombres y mujeres, desde artistas de
cine hasta ejecutivos, asegura que la nueva máquina
tiene otras ventajas frente a las demás opciones
de liposucción. La más importante es
que el dolor es mucho menor debido a que el procedimiento
no es tan invasivo. "La persona siente una molestia
similar a la que tiene cuando ha hecho ejercicio fuerte",
dice el especialista. Además de esto, las incisiones
son tan pequeñas, que no es necesario coger
puntos, lo cual evita cualquier cicatriz visible.
Así mismo, la inflamación es mucho menor,
ya que el láser va coagulando la sangre, lo
cual disminuye la posibilidad de moretones. Hasta
el momento no se han registrado efectos secundarios
serios.
Otra ventaja que señala es el uso de anestesia
local, lo cual no sólo reduce los riesgos de
complicaciones, sino que permite que el paciente se
ponga de pie durante la cirugía para que el
médico pueda supervisar cómo va el trabajo
y obtener un modelado óptimo y simétrico.
Los resultados se ven algunas semanas después
y lo más interesante, según Katz, es
que aunque los pacientes lucen mejores no se nota
que se hubieran hecho una cirugía.
Llegar más
allá
La técnica fue desarrollada en Italia y aunque
sólo ahora acaba de obtener permiso en Estados
Unidos, ya se conocía en países de Europa
y Latinoamérica como Colombia, aunque son pocos
los especialistas en el tema. El médico Santiago
Umaña es uno de los que se cambiaron a la liposucción
asistida por láser, pues le ha traído
resultados que no se obtienen con la otra. "La
láser permite llegar a áreas que antes
no se podían trabajar", dice. Los muslos
y los brazos son algunas de esas zonas que antes estaban
prohibidas porque los resultados no eran muy satisfactorios.
Ahora, por el contrario, él ofrece a sus pacientes
la posibilidad de afinar el brazo y darle tono, reducir
la papada y el resto del cuello. Prácticamente,
el láser permite trabajar cualquier zona del
cuerpo, de la boca para abajo.
Los pacientes ideales para este tipo de cirugía
son aquellos que tienen grasa localizada y rebelde
al ejercicio y la dieta. "Son los mejores pacientes
porque logran bajar lo que no han logrado en el gimnasio
y eso los anima a cuidarse más", dice
Umaña.
En Estados Unidos sólo se permite extraer 1.500
centímetros cúbicos de grasa, por eso
las personas con mucho sobrepeso deben primero deshacerse
de unos cuantos kilos antes de someterse a una de
estas cirugías. Pero en Colombia, donde la
restricción es de 3.000 centímetros
al día, es posible hacer lipos más extensas
con esta técnica, e incluso lipoescultura.
Umaña utiliza un láser de arseniuro
de galio que no destruye la célula y por lo
tanto la grasa que se extrae en un lugar puede ser
colocada en otro para moldear mejor la figura. En
otros casos, dependiendo del láser que se use,
la grasa se disuelve, y esta es una desventaja de
este tipo de procedimiento, pues la grasa se pierde
para siempre y no es posible reinyectarla en ninguna
parte del cuerpo.
La cantidad de grasa que se extrae determina el grado
de incapacidad que debe guardar el paciente. Si la
cirugía es pequeña, la persona puede
volver al trabajo en un par de días. Pero si
es grande, probablemente tendrá que permanecer
mucho más tiempo en recuperación. Cuando
son intervenciones más extensas, Umaña
prefiere la anestesia regional. En estos casos el
procedimiento puede tardar más que con la liposucción
convencional, pues por seguridad evita dejar alguna
gota de grasa. "En ese caso es más demorado
porque hay que destruir la grasa y luego extraerla",
dice.
El debate
Aunque esta técnica tiene fascinados a muchos
médicos en el mundo, otros aún no están
convencidos. Jorge Eduardo Aristizábal, cirujano
plástico de la Asociación Médica
de los Andes, es uno de ellos, no tanto porque considere
que es insegura, sino porque ha encontrado que las
diferencias entre ésta y la lipólisis
convencional no son significativas. Un estudio reciente
publicado en la revista de la Sociedad Estadounidense
de Cirujanos plásticos concluyó algo
similar.
El trabajo hecho en Chile con 25 pacientes a quienes
se les realizó un procedimiento con lipoplastia
de láser en el lado izquierdo y con lipoplastia
de succión en el derecho, no mostró
diferencias sustanciales en los resultados cosméticos
ni en la retracción de la piel. Sin embargo,
el estudio comprobó que la técnica con
el láser era menos dolorosa, dejaba menos morados
y hacía más rápido el período
de recuperación. Una hipótesis para
explicar lo anterior es que "la lipoplastia asistida
con láser tiene un efecto protector en los
nervios sensibles y en las venas, lo cual disminuye
el sangrado y el dolor", concluye el estudio.
Pero el trabajo también encontró una
diferencia entre ambas técnicas, que pone en
desventaja a la cirugía láser, pues
se encontró que había más concentración
de ácidos grasos libres en el cuerpo lo cual
podría aumentar los niveles de lípidos
en la sangre o de toxicidad en el hígado o
en el riñón, órganos encargados
de eliminarlos. El doctor Katz, no obstante, dice
que en los exámenes de sangre realizados en
su clínica no se ha encontrado un incremento
de estos niveles, por lo tanto no habría problemas
de que los ácidos grasos ingresaran al torrente
sanguíneo y aumentaran el riesgo de paro cardíaco.
El tema de la seguridad de la liposucción siempre
ha sido polémico. Un estudio de la Universidad
de Pensilvania publicado en 2000, con base en datos
de 1996, encontró que la probabilidad de muerte
era de 19 en 100.000, muy alta para los estándares
quirúrgicos. Katz asegura que la técnica
de láser es mucho más segura que la
tradicional, pues hay mucho menos trauma y pérdida
de sangre, por lo cual disminuyen las complicaciones
con este tipo de aparatos. Otros, sin embargo, consideran
que en estos temas "lo que importa es el indio
y no la flecha", dice Aristizábal. Explica
que de nada sirve tener un excelente equipo láser
si el médico no está preparado para
usarlo. En esto coincide el doctor Umaña, para
quien la seguridad depende del equipo profesional
y no de la tecnología.
Katz y unos 100 especialistas más en el resto
del mundo ya entrenados para practicarla consideran
la técnica revolucionaria porque luego de un
par de horas, el paciente puede salir con un cuerpo
esbelto, sin morados ni dolores y continuar con sus
actividades normales. "La tradicional podrá
ser más eficiente, dice Únchleo Yeo,
médico de la U Skin Clinic en Seúl,
Corea. Pero la LIPOLISISLASER es mejor en cuanto a
seguridad y conveniencia. Con ella se puede tratar
de manera más efectiva áreas como la
cara, el mentón, el talón, las marcas
alrededor de la boca, que tienden a ser irregulares".
Otros, menos entusiastas, opinan que la técnica
es una herramienta más que los médicos
tienen a la mano y que, si bien no es el milagro,
sí es un avance en este tipo de procedimientos.
LIPOESCULTURA LASER
INVESTIGACION CIENTIFICA
UNIVERSIDAD DEL VALLE
LIPOESCULTURA LASER
Fuente
: Conferencia de prensa /Prensa y Medios, Centro
Médico Imbanaco Edición
: Adriana Isabel Borrero M. Fecha de Publicación:
2002-06-14
“Uno de los aspectos más importantes
es que toda la investigación ha sido probada
mediante diferentes técnicas, tratando de verificar
varias veces y de diferentes maneras los hallazgos
obtenidos ”, indica el cirujano Neira.
El grupo de Óptica Quántica, del Departamento
de Física de la Universidad del Valle, estudió
el efecto biofísico entre el tejido adiposo
y los rayos láser y aún continua en
la investigación. Así mismo, el grupo
In Vitro, del Departamento de Microbiología
y Farmacología, se encargó de la reproducción
de cultivos de células humanas para corroborar
los hallazgos clínicos del doctor Neira. El
trabajo de investigación, de esta área,
será presentado, próximamente, en Florencia,
Italia.
Por su parte, otro grupo de Ingeniería Química,
cuantifica los ácidos grasos que se liberan
al producir la lipólisis por el láser
y en el momento estudian los hallazgos de resonancia
magnética.
“Así nace para el mundo, en Cali-Colombia
la “Lipoescultura Láser”, una técnica
en beneficio de los pacientes que se someten a cirugía
plástica. Gracias a la investigación
lograda gracias a la perseverancia, unión y
trabajo en equipo de un grupo de científicos
todos vallunos y toda la investigación ha sido
practicada en Cali”, indica el doctor Neira.
El láser aplicado a la lipoescultura, permite
licuar la grasa y el cirujano, contrario al método
convencional, puede extraerla de una manera sencilla,
sin producir trauma y en un tiempo record en este
tipo de cirugía. Se utiliza anestesia local
y la pérdida de sangre es mínima. Sin
el trauma, el menor tiempo quirúrgico y la
anestesia local, los riesgos son menores y la recuperación
más rápida. Los resultados son los mejores.
La cirugía y el uso
del láser
Según el especialista, Rodrigo Neira, la técnica
del uso del láser se realiza antes de la extracción
de la grasa por un espacio aproximado entre 30 - 40
minutos. El paciente es sedado, generalmente nunca
es anestesiado totalmente. El láser produce
un fenómeno de “ruptura” transitoria
que hace que la grasa salga del espacio intercelular
al espacio extracelular y de esta forma se puede extraer
la grasa de una forma diferente a lo que se hacía
antes. Así mismo Neira afirma: "Se puede
decir que el acto quirúrgico es completamente
como pintar con un pincel casi que se puede esculpir
a la persona como si fuera un pincel".
El 90% de los pacientes que se someten a esta cirugía
después de los 3 días siguientes ya
están trabajando.
Reconocimiento Mundial
El trabajo fue presentado, inicialmente, en el Congreso
Mundial de Liposucción en Michigan, Estados
Unidos. Los expertos americanos la reconocieron “como
una técnica prometedora en evolución
y cuyos resultados finales superan a las técnicas
quirúrgicas convencionales”.
Se creó, en consecuencia, un comité
de cirujanos americanos que comenzó analizar
la técnica y obtuvo resultados semejantes a
los del doctor Neira.
Con los resultados del comité americano, el
grupo científico de Cali es invitado a presentar
su trabajo en El Congreso Americano de Cirugía
Plástica (Orlando, Florida, Usa), Congreso
Centroamericano y del Caribe (República Dominicana),
Congreso Americano de Cirugía Plástica
(Las Vegas, Usa), Congreso Iberoamericano (Cancún,
México) y la Universidad de Texas, Annual Meeting
de Cirujanos Plásticos de la Florida Fort Myers-Florida
Usa.
Realmente la técnica de Lipoescultura Láser
nace a raíz de que el procedimiento tradicional
era definitivamente un acto invasivo, agresivo y tenía
un poco más de riesgos que cualquier acto quirúrgico.
Por ser un procedimiento considerado prácticamente
como una "disección" a ciegas en
el que se utilizaba el ultrasoinido interno que producía
quemaduras internas de tercer grado, muchas refacciones
y deformidades a nivel de la piel, sangrados, traumas
quirúrgicos en la cirugía, entonces
se tenia que desarrollar algo para que la lipoescultura
no fuera un procedimiento tan doloroso, se tenía
que dar un paso más adelante y se empezó
a trabajar con el láser.
La idea con el láser era tratar de buscar algo
que simplificara, y facilitara el proceso de extracción
de la grasa del cuerpo, algo que por lo menos disminuyera
el trauma en sí: una menor hemorragia, menor
dolor, menor trauma, menos inflamación, hay
menos fibrosis, hay menos deformidades a nivel de
los diferentes tejidos que se habían trabajado.
Se empezó con la idea de que definitivamente
había algún fenómeno biofísico
entre el láser y el tejido adiposo y fue ahí
cuando el médico cirujano plástico,
Rodrigo Neira junto con un equipo interdisciplinario
empezaron a trabajar y a investigar con qué
era lo que pasaba.
Proceso de Investigación
La investigación a lo largo de tres años,
por parte de un equipo de especialistas caleños,
recibe, hasta el momento, el reconocimiento de los
más importantes eventos científicos
internacionales, entre ellos, el Premio a Mejor Investigación
en El Congreso Bolivariano de Cirugía Plástica,
llevado a cabo en Lima, Perú.
El grupo científico está conformado
por cerca de 20 expertos de más de cinco especialidades
de la Universidad del Valle, El CIAT y el Centro Médico
Imbanaco, de Cali.
La investigación de este grupo científico
caleño, se remonta hacia 1997, cuando el cirujano
plástico, Rodrigo Neira utiliza el láser
para disminuir el edema en sus pacientes después
de la operación y observa una recuperación
más rápida. La experiencia clínica
del cirujano y su vocación académica,
lo llevaron a incrementar la potencia y los vatios
del láser en laboratorio, hasta lograr la licuefacción
de la grasa, sin producir efectos secundarios sobre
la piel.
El médico Neira decide, entonces, enviar las
muestras a estudio de Microscopia Electrónica
de Transmisión y de Scanning, del CIAT, y es
el doctor Alejandro Arroyave, experto en este tipo
de estudios, quien confirma que el láser logra
licuar la grasa, es una realidad.
Equipo Multidisciplinario
Lo que sobrevino luego fue perfeccionar el equipo,
en potencia, ajustar el tiempo para licuar la grasa
y la efectividad en cuanto a los mejores resultados
tanto para el paciente como para el cirujano.
Entonces se desarrollaron múltiples estudios,
donde intervienen expertos en epidemiología,
patología, física cuántica, genética,
histología y resonancia nuclear magnética,
quienes estudian, interpretan y dan las sugerencias
para perfeccionar el láser.
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